Brotheria

Para Rafa.

Catalogada por sus descubridores como “heterogénea, azarosa, cismática y polimorfa”, la Brotheria es una planta perenne cuyos primeros ejemplares fueron descubiertos en Encélado, durante lo que se conoció como “La Semana de la Gran Incertidumbre”, aquel tenso período en el que los primeros humanos que acabarían habitando planetas extrasolares tuvieron que enfrentarse a lo que hoy conocemos como “la angustia del salto”.

En el cuaderno de bitácora del comandante Leafar se encuentra reflejado el descubrimiento de la Brotheria: “esta noche, mientras meditaba en los jardines de mi residencia oficial, acuciado por los signos que me avisan de un inminente amotinamiento, he encontrado unas extrañas plantas que crecían entre las raíces aéreas de unos árboles que no conocía. Las plantas que han llamado mi atención crecen en grupos de dos, tres o más ejemplares, pero nunca solas. Todas son diferentes entre sí, pero los miembros de cada grupo guardan entre ellos un cierto “aire de familia” que no sabría definir. He recogido varios ejemplares y los he hecho examinar por los científicos del grupo. La sorprendente revelación es que, a nivel molecular, todas las plantas son idénticas entre sí, por lo que no cabe duda de que nos encontramos ante miembros de una misma especie. He decidido llamarla Brotheria”.

El resto es historia. El descubrimiento accidental de las propiedades fraternales de la Brotheria, por un error de la esposa del comandante Leafar al preparar la cena y la decisión, casi desesperada, del comandante, de suministrar dosis masivas de un cocimiento preparado con Brotheria a todos los miembros de la expedición. A los pocos días de estos hechos, la expedición, rebautizada por sus miembros como “hermandad” partió más allá del sistema solar, unidos sus miembros por los lazos que Brotheria crea entre los que la ingieren: lazos cuya fortaleza decrece en razón de la distancia a la que estuvieran los diferentes grupos de plantas. Así, se descubrió que los que bebían la infusión de plantas crecidas en un mismo grupo desarrollaron una serie de vínculos empáticos entre ellos más fuertes, prácticamente indestructibles, que los que sentían hacia aquellos que habían bebido la infusión procedente de un grupo distinto de plantas. Sin embargo, entre todos ellos surgió un sentimiento de comunidad que permitió el éxito de la expedición y la fundación de la primera colonia extrasolar de la historia de la humanidad: Fraternalia, gobernada con afabilidad por Leafar I y sus compañeros más próximos (aquellos que habían bebido la misma infusión que él) y por los descendientes de estos, durante largas generaciones. El lema de su campaña, que con el tiempo se convirtió en blasón familiar, fue: Brotheria o caos.

Investigaciones posteriores han descubierto nuevas características y propiedades de esta planta. Al parecer, necesita muy pocos cuidados siempre y cuando se mantenga cerca de los ejemplares nacidos de la misma raíz, pero sus propiedades se debilitan si son separados. Si la distancia entre los congéneres es muy grande, producen flores escindidas, cada una de las cuales es una exacta fracción de una flor mayor. Si se juntan estas flores se obtiene una nueva planta cuyo fruto produce gran alegría a los que lo comen.

Sin embargo es difícil distinguir las Brotherias en estado salvaje. El observador deberá estar atento a los pequeños grupos de plantas que surgen espontáneamente a partir de raíces de árboles y comprobar si poseen las raíces, o parte de ellas, en común. Su aspecto tan diverso puede inducir a error y, si bien las propiedades empáticas están presentes en todos los miembros de la especie, no hay que olvidar que el sabor de sus frutos puede variar de delicioso a repugnante, en función de circunstancias que aún no han sido determinadas.

Jamás se ha encontrado un ejemplar de Brotheria que creciera aislado en estado natural. Se han referido casos de plantas que podrían pertenecer a esta especie y que, aisladas, presentaban un aspecto lamentable. Circunspectas, con las hojas amarillentas, los tallos combados y los frutos resecos, la flor de estas supuestas “Brotherias solitarias” se marchita, pero no muere. La hipótesis más extendida es que se trata de auténticas Brotherias que, por alguna razón, han perdido el contacto con sus congéneres de forma accidental.

De estas plantas se extrae un jugo que produce nostalgia.

Anuncios