Pietina

Para S., con merecido afecto

Seta floral, tuberosa, esquizoide y mutágena, de la familia de las misericordinas. Crece en los rincones húmedos y oscuros de los corazones luminosos. A efectos de clasificación es importante no confundirla con la hipocritina, su simétrica, que crece en los raros espacios luminosos de los corazones oscuros.

Se caracteriza por sus métodos de reproducción esporádicos y estocásticos, y por la implantación sináptica en los organismos que habita, lo cual produce la clásica estructura de enredadera reticuliforme que llega a suplantar al soporte original.

Debido a sus peculiares condiciones de crecimiento, la Pietina es difícil de observar en organismos vivos de la mayor parte de las especies, salvo entre los habitantes de Larte, su planeta de origen, cuyo característico exoesqueleto permitió a nuestros botánicos llevar a cabo un profundo estudio de esta especie. Por supuesto, la Pietina también llevó a cabo un profundo estudio de nuestros botánicos. A su regreso, todos eran portadores.

Indetectable por medios externos, solo podemos observarla en humanos por sus manifestaciones externas (floraciones). Sin embargo, debido a su naturaleza mutágena y esquizoide, es preciso un ojo experto para detectarla. Hemos de decir, sin embargo, que la infestación por Pietina no conlleva efectos contraproducentes en la salud de sus portadores, más allá de las variaciones emocionales conocidas hasta la fecha y que, de todos modos, no podemos saber hasta qué punto son debidas a la presencia de la seta.

Se conocen dos tipos de floración de la Pietina. En la versión endógena, produce sentimientos miserables de autocompasión. Sus pétalos se vuelven lacrimosos y la coloración tiende al olvido. Por lo general, esta floración se presenta en la forma inmadura de la seta y normalmente evoluciona hacia la versión exógena, responsable de su popularidad entre nosotros. Aquí, si bien la flor sigue teniendo estructura compasiva, se manifiesta en forma de exuberantes pétalos de color sonriente; a diferencia de la versión endógena, con su característico aroma grisáceo, la flor madura de la Pietina huele a cascabeles y amaneceres a la orilla del mar. Se puede observar, sobre todo, en una curvatura peculiar de las comisuras de los labios que puede preceder al lanzamiento de esporas de aspecto carcajeante.

Su fruto es sabio y fugaz, e induce a la solidaridad.