Nixon en Alcatraz

En la isla de Alcatraz, famosa jaula de antaño, las gaviotas amenazan con convertirse en una plaga, anidando por doquier e impidiendo que otras aves establezcan sus nidos en ese entorno.

Para controlar la proliferación excesiva de gaviotas, diversos grupos de voluntarios estudiosos de las aves, se dedican a trasladar los nidos de gaviotas intentando reducir su área de nidificación, manteniéndolas en una sola zona de la isla y, en algunos casos, destruyéndolos.

Pero sucede que las gaviotas se toman muy a mal que alguien manipule sus nidos y acostumbran a defenderse lanzando sus excrementos desde el aire sobre la cabeza de quien lo hace. Además, se descubrió que las gaviotas recuerdan el rostro de las personas que atacaron sus nidos y que las atacaban de nuevo cada vez que aparecían por la isla. Algunas personas tuvieron que dejar de trabajar en Alcatraz porque se veían cubiertas una y otra vez por excrementos de gaviotas rencorosas.

Así que los voluntarios decidieron cubrir su rostro cada vez que tenían que manipular los nidos de gaviota y para ello usaron máscaras con la cara del expresidente Nixon.

El resto de la historia así como las diversas moralejas son tan fáciles de imaginar por un lector inteligente que sobran las explicaciones. Nos alejamos en el barco turístico que cada día vomita cinco mil visitantes sobre la antigua isla presidio dejando atrás una lucha constante entre aves rencorosas y el rostro de un gobernante muerto, acaso el origen de algún mito futuro.