Nixon en Alcatraz

En la isla de Alcatraz, famosa jaula de antaño, las gaviotas amenazan con convertirse en una plaga, anidando por doquier e impidiendo que otras aves establezcan sus nidos en ese entorno.

Para controlar la proliferación excesiva de gaviotas, diversos grupos de voluntarios estudiosos de las aves, se dedican a trasladar los nidos de gaviotas intentando reducir su área de nidificación, manteniéndolas en una sola zona de la isla y, en algunos casos, destruyéndolos.

Pero sucede que las gaviotas se toman muy a mal que alguien manipule sus nidos y acostumbran a defenderse lanzando sus excrementos desde el aire sobre la cabeza de quien lo hace. Además, se descubrió que las gaviotas recuerdan el rostro de las personas que atacaron sus nidos y que las atacaban de nuevo cada vez que aparecían por la isla. Algunas personas tuvieron que dejar de trabajar en Alcatraz porque se veían cubiertas una y otra vez por excrementos de gaviotas rencorosas.

Así que los voluntarios decidieron cubrir su rostro cada vez que tenían que manipular los nidos de gaviota y para ello usaron máscaras con la cara del expresidente Nixon.

El resto de la historia así como las diversas moralejas son tan fáciles de imaginar por un lector inteligente que sobran las explicaciones. Nos alejamos en el barco turístico que cada día vomita cinco mil visitantes sobre la antigua isla presidio dejando atrás una lucha constante entre aves rencorosas y el rostro de un gobernante muerto, acaso el origen de algún mito futuro.

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2 pensamientos en “Nixon en Alcatraz

  1. “…acaso el origen de algún mito futuro.”
    Me ha hecho pensar en que realmente Sísifo nunca supo ni tal vez adivinase el motivo de su irónico castigo. Tal vez seguía intentando subir la piedra porque creía haberse tomado sus dioses a la ligera, y asumía la imaginada justicia de su castigo; Culpable, aun así, por acatar eternamente ese imaginado castigo.

    La cosa tiene miga, en el sentido del enfrentamiento entre lo natural (el hombre que, voluntarioso e inteligente, intenta desentrañar significado a su existencia), y lo artificioso y casual (encarnado por la asignación de cualidades humanas a, por ejemplo, las gaviotas, u otros dioses inventados, o mitos imaginarios).

    Ciertamente residimos en una jaula, y llevamos una máscara veneciana, que aunque vieja y cagada de pájaros, para intentar comprenderla nos ponemos más caretas, una sobre otra, incluso como las de Nixon.
    Pero aun así nos siguen cagando las gaviotas… y eso tal vez sea posible e intrínsecamente lo que merezcamos.

    Lo malo es que la jaula la hemos construído nosotros mismos.

    • Me parece muy acertado lo que dices acerca de que Sísifo se merece el castigo sólo por el hecho de aceptarlo como tal y estoy de acuerdo contigo. Por otra parte, creo que es inevitable para nosotros el residir en una jaula, ya que todo lo que podemos asimilar a nuestro ser (valga decir, la realidad cognoscible) está limitado por las paredes de nuestro cráneo. Tal vez de hueso estaba hecha la caverna de Platón.

      Eso sí, al leer tu comentario me he dado cuenta de que se puede encontrar un sentido al texto que yo no sabía que estaba ahí. Eso de las “gaviotas cagando sobre máscaras” podría ser bastante trasladable a la situación política actual ¿No te parece?

      Sorpresas nos da el lenguaje.

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